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jueves, 8 de noviembre de 2012

La elección del socio emprendedor

¿Qué importante es saber elegir bien al socio o a las personas que te van a acompañar en el camino del emprendimiento, no crees? Cinco eran los consejos que recogía el Expansión hace unos días sobre ello:

1. Tres son multitud. El número ideal son dos. Si hay demasiadas personas implicadas en la toma de decisiones, se puede frenar el desarrollo de la empresa.
2. Siempre alerta. Potenciar tu networking te permitirá descubrir candidatos muy válidos que enriquecerán tu sociedad.
3. Deja a un lado las emociones. Analiza de forma objetiva si esa persona es válida. Conócela antes de firmar un acuerdo.
4. Las cosas claras. Establece las expectativas, derechos y deberes que tiene cada uno en la compañía, y sella las condiciones en un contrato sin fisuras.
5. El fracaso no existe. Si la sociedad se rompe no desesperes. Identifica cual es la causa que ha provocado la ruptura y busca un nuevo socio que realmentre te ayude a sacar adelante tu negocio.

Se suele recomendar buscar a una persona con la que congenies y con la que haya confianza, competente, competitiva pero que sea diferente a ti. Una persona con una manera diferente de analizar y ver las cosas. Gracias a ello se puede tener una visión de conjunto más rica y un punto de vista diferente. Quizás sea costoso llegar a consenso en algunos momentos, pero cuentas con alguien que va a decir en todo momento lo que piensa y cómo lo piensa sin temor a no agradar con sus comentarios. 

Decía Baltasar Gracian sobre la elección de los amigos, fragmento que podrás ver entre las páginas de este libro digital publicado por la EOI, que elegir a tus amigos es una de las decisiones más importantes de la vida, aunque una de las menos cuidadas. Unos dan prioridad a la diversión, otros al azar. Se suele definir a una persona por los amigos que tiene; es raro que el sabio sea amigo del inculto. Haz tu elección con inteligencia y no por casualidad. Un amigo prudente te facilita la vida; un amigo necio te da preocupaciones.(Baltasar Gracian)

viernes, 28 de septiembre de 2012

¿Eres un buen negociador?

La habilidad para la negociación es fundamental para alcanzar los objetivos que tenemos previstos dentro de nuestro marco de actuación.
Entran en juego diversos elementos para la buena marcha de la negociación;  la comunicación es fundamental, la capacidad de saber comunicar, y convencer con lo  que se dice; también hay que desarrollar la capacidad de escucha, ser pacientes y mantener el silencio cuando resulte necesario. Se ha de ser flexible y asertivo, creativo y formal.  
Toda negociación ha de seguir una estrategia, evitando dejar el resultado a la improvisación pues existen cientos de detalles que representan un peso importante sobre el posible resultado de la misma. El relevante el  modo de plantear un asunto, de comunicarnos, la manera de mostrarnos ante la otra parte, el lugar que elegimos para plantear una negociación, incluso el lugar y la manera de sentamos ofrecerá información a la otra parte. Cientos de detalles que debemos cuidar.
Sin embargo, lo más relevante es el tipo de negociador que seamos y el estilo de la persona con la que nos sentamos. Los dos estilos de negociación más habituales son el cooperativo, que se caracteriza porque las partes entienden que han de encontrar un punto común desde el que ambos quedarán satisfechos, y el estilo de confrontación, en el que el resultado final se saldará una única parte satisfecha. El estilo de confrontación  tratará de ganar lo máximo posible a la otra parte sin importar el tipo de relación que exista entre ellas.
¿Con cuál de los siguientes estilos de identificas?

Parece obvio que el propósito de toda negociación es satisfacer nuestras necesidades, sin embargo, conocer es estilo de negociación de la otra parte y comprender sus necesidades, nos será de gran utilidad para poder establecer nuestra estrategia de negociación.